viernes, 15 de enero de 2010

Capitulo 3: ¿Como le digo?

Unos días después de que Teodoro se libero de la cárcel, quiso casarse con la princesa Diana. Todos los días, Teodoro practicaba frente al espejo como decirle a su amada que se casara con el, pues tenia miedo de echarlo a perder o que ella no quisiera. Le preguntaba a su padre como decírselo, pero su estrategia era muy vieja. Le pregunto al pueblo entero, al panadero, al pordiosero, a los guardias, hasta a su vaca, pero ninguno lo convenció. La princesa estaba en lo mismo, también quería casarse con el. También le preguntó a todo el palacio, también ensayaba en el espejo, y tampoco sabia si Teodoro quería casarse con ella. Era como todo un dilema, ninguno estaba seguro si el otro quería casarse, pero los dos intentaban lo mismo. Se pasaban todo el día diciendo ¿Cómo se lo digo?, ¿Qué ago?, ¿Me querrá?, ¿y que pasa si no quiere? Todos estaban vueltos locos por el problema del par de enamorados, así que organizaron llevar con una pequeña trampita a Teodoro al palacio para que le declarara su amor a la princesa Diana. Así es que la trampa fue así: le dijeron a Teodoro que a la princesa había sufrido un accidente y debía ir pronto a verla al palacio. Los del palacio estaban de acuerdo así que dejaron pasar a Teodoro a la torre de la princesa para verla, pero al darse cuenta de que la princesa estaba bien trato de salir pero la puerta estaba cerrada con llave. La princesa sorprendida dijo:

-Teodoro, ¿Qué haces aquí?

-eh nada yo, yo, mmm… quería saber como estaba. Responde Teodoro

La princesa dice:

-Pues que bueno que viniste, quería decirte algo.

-Bueno yo también.

Y al mismo tiempo se dicen muy dulcemente…

“te amo, ¿quieres casarte con migo?”

miércoles, 13 de enero de 2010

Capitulo 2: El encarcelamiento

Hasta que al príncipe Carlos se le ocurre una idea, meter a Teodoro a la cárcel, pero luego se pone a pensar, porque meterían a un joven tan tranquilo y apuesto a la cárcel, cuando recuerda que es un príncipe y diga lo que diga, todo se cumple. Asíque sale muy rápido a decirles a los guardias que fueran a buscar al joven Teodoro al pueblo, mientras Carlos preparaba su corcel para ir a buscar a la princesa al palacio. Al contarle lo que sucedió, la princesa le pregunta que crimen cometió Teodoro, y Carlos le responde muy tranquilo:

-Un robo querida princesa Diana. La princesa se retuerce la mente tratando de explicar porque Teodoro haría algo como eso. Luego de un momento de silencio, Carlos dice una gran mentira…

- Pero ya nada se puede hacer, ya lo mande a fusilar. Diana siente pena y furia, las dos juntas, pena de su pobre y amado Teodoro, y rabia de Carlos, capas de hacer cualquier cosa por que la princesa fuese suya. Diana muy alterada responde:

-No, eso no puede ser, el no haría algo así.

Carlos responde:

-Lo siento princesa pero esa es la verdad.

Desde ese día, todo se oscureció por ese palacio

Mientras Teodoro estaba en el pueblo sin saber lo que le esperaba, los guardias lo toman por sorpresa y se lo llevan a la cárcel. Teodoro asegura que no ha hecho nada, pero guardias no responden y solo le dicen que son órdenes del príncipe Carlos.

-Carlos es una piraña. Piensa Teodoro mientras es llevado hacia el palacio.

La princesa Diana entra en una crisis luego de varios meses en los que sigue pensando que Teodoro esta muerto, cuando en realidad, esta en la cárcel por culpa del ambicioso príncipe Carlos. Mientras Carlos disfruta no tener que pensar en nada más y que su mundo esta lleno de rosas. Dentro de la celda, todo es totalmente distinto, Teodoro tiene que pensar como liberarse de la celda, pero luego de mucha paciencia y cuatro meses de espera, encuentra la solución. Descubre que los barrotes de la ventana están doblados, y como el es muchacho con mucha fuerza, dobla los barrotes y logra escapar burlando a los guardias. Mientras más se acerca al palacio de la princesa, escucha cada vez unos gemidos más y más fuertes, hasta llegar a la torre de la princesa y sanar su corazón.

-Mi querida princesa Diana, aquí estoy, para tus gemidos y lamentos y asómate por la ventana para ver a tu amado. La princesa Diana hace lo que Teodoro le pide. Se sorprende mucho y se dibuja una sonrisa en su cara. Baja las escaleras, y le da un fuerte abrazo a Teodoro, y le dice:

-Carlos me dijo que te habían fusilado.

- No, claro que no, nunca te dejare sola.

lunes, 11 de enero de 2010

Capitulo 1: Donde todo comenzó

Erase una vez, en la vieja Italia, un joven campesino, llamado Teodoro, era muy apuesto, tenía ojos brillantes y azules como el mar, una sonrrisa que cautivaba a todas la mujeres de Italia, y para colmo, un chico muy carismático. La unica desventaja era que nadie lo conocía.
Mientras que en el otro lado de Italia, vivía en un palacio, una hermosa princesa, llamada Diana: Todos le lanzaban flores y cantaban serenatas bajo su torre, mientras que la princesa, se asomaba por la ventana, para verlos hacer el ridículo. Ella no encontraba a nadie combincente para que fuese su esposo.
Teodoro, fue a dejar al palacio una entrega de las de siempre, pero al mirar hacia la torre, hay estaba, la bella princesa Diana, cepillando su cabello mientras entonaba una hermosa melodia. Y cuando ella se asoma hacia la ventana, logra divisar a Teodoro, tan apuesto como siempre. Se miraron a los ojos, y fue amor a primera vista. El joven Teodoro, luego de entregar el paquete, regreso a casa a contarle a su padre lo que habia sucedido. Entonces al otro día fue al palacio muy arreiglado para ver a la princesa, llegó con flores y listo para verla cuando de pronto....Llegó el principe Carlos, una persona engreida y muy egoista, que empujó a Teodoro hacia los matorrales para el poder ver a la princesa y declararle su amor. Cuando la princesa se asoma por la ventana y mira al principe Carlos, y no a su amado Teodoro, se deciluciona mucho, pero en cuanto mira mas de cerca, nota al campesino a quien amaba quitandose las hojas del cuerpo. En ese momento Diana le pregunta a Carlos que le hizo a ese campesino, cuando se entera de lo que pasó, baja las escaleras y sale a ayudar a Teodoro, se miran y se dicen sus nombres, mientras que Carlos decide volver a su palacio, muy furioso por la situación, entre si, se pone a pensar en una solución.